No recomiendo...

El traductor, del director Oliverio Torre.

El actor Alejandro Awada y la actriz brasilera Jacqueline Andrade protagonizan la película en la que se muestra la vida de un traductor, empleado de una editorial, que se enamora de una joven de religión adventista y la termina convirtiendo en una prostituta.

Durante el recorrido del film, a veces se hace tedioso tener que esperar a que pase algo ya que en ciertas escenas la trama es un poco lenta. Más allá de las tomas un tanto fuertes y hasta violentas, en cuanto a lo sexual, hay otras que son buenas y hasta detallistas. Si no fuera porque Awada es uno de los protagonistas de la película, ésta sería más tediosa todavía.

3er Piso, por La Empanada Producciones

Retratos o semblanzas, por un ojo detallista

“(…) La mayoría de las habitaciones están amuebladas a la europea, con sillas y mesas, camas y divanes, muy resistentes, aunque ordinarios e incómodos. Constaba de dos habitaciones, un cuarto de baño, y un porche – solario con paredes encristaladas. Los suelos estaban cubiertos con parduscas esteras, llamadas tatamis, y varios almohadones de seda cruda; una pintura sobre papel que representaba carpas doradas nadando colgaba en un nicho de la pared, y debajo, sobre una mesita, había un jarrón lleno de lirios y hojas rojas, dispuestos un tanto al azar”. Así es como Capote, en Retratos, describe puntillosamente y casi a la perfección, la suite del actor estadounidense Marlon Brando – del hotel Miyako de Kyoto, en Japón – en un extenso retrato que el autor le realizó, mientras rodaba Sayonara.Dentro de esta obra, Capote presenta una serie de cuadros o semblanzas en las que intenta demostrar las características de cada personaje: la de la actriz Marylin Monroe, la del actor Marlon Brando, la del músico y compositor Louis Armstrong, la de la actriz Elizabeth Taylor, entre otras.Esta densa, pero perfeccionista obra, trata de darnos una idea de cómo eran los amigos de Capote, más allá de lo que la fama y el éxito ocultaba generando una imagen siempre positiva del famoso. Un ejemplo es cuando Capote hace referencia a los gustos alcohólicos de Marlon Brando: “(…) Aunque Brando no es abstemio, su apetito es más frugal cuando se trata de alcohol. Mientras aguardábamos la cena, que iba a ser servida en la habitación, me sirvió un generoso vaso se vodka con hielo, pero él sólo tomó un traguito, por cortesía”.Capote no sólo define a los personajes, sino que busca, a través de las extensas descripciones y explicaciones de hechos, meter a los lectores dentro de esos cuadros o retratos que fueron expuestos en la obra.

La Navidad de Mr. Bean

A Clockwork Orange

Si hay algo por lo que se caracteriza La Naranja Mecánica es por el impacto que producen en el espectador, tanto los malvados y sumisos personajes como las diferentes escenas. Ambientada en el año 1965, este film está dirigido por Stanley Kubrick y protagonizado por Malcolm McDowell – que encarna el personaje de Alex -.
Así es como intenta reflejar Kubrick la vida del ser humano: cruda, violenta y asquerosa. Lo que pretende el director, al usar la violencia y la muerte como ejes centrales de La Naranja Mecánica, es que cada uno de los espectadores se enfrente con el violador, con el asesino y con el golpeador. En fin, desea que interactúe con Alex, el ser humano que ya tiene incorporada su fanatismo por golpear y maltratar a las personas en su estilo de vida: así es la sociedad, según Kubrick.
Todo el film está basado en las andanzas de este personaje, un adolescente que se caracteriza por usar de manera indiscriminada la violencia contra los individuos más indefensos y por violar a mujeres. Además, muestra los gustos excéntricos que él tiene, como la música clásica, dormir con una serpiente o como tener una orgía con dos jóvenes que salieron del colegio.
Durante el transcurso de los 131 minutos que dura La Naranja Mecánica, hay escenas que son demasiado explícitas y hasta excesivamente fuertes, sobre todo en cuanto a la violencia sexual: la violación de una mujer en un teatro abandonado, las tremendas golpizas que le da el sádico de Alex junto a otro grupo de jóvenes que están junto a él, la violación y maltrato hacia otra mujer delante de su esposo, entre otras, son algunas para mencionar. Sin embargo son escenas necesarias para demostrar de la mejor manera las características psíquicas del personaje.
Por otro lado, las tomas y encuadres que se realizan en la película están muy bien ubicadas dentro de la estructura fílmica, ya que describen perfectamente rasgos y personalidades de los actores: ejemplo de esto es cuando en reiteradas escenas hacen una toma de la cara de Alex para demostrar la ira y la violencia que él tiene.Al film, a pesar de haberse prohibido en numerosos países y censurada en otros – en el Reino Unido se la calificó X – se lo puede considerar una obra excelentemente realizada en cuanto a filmación y a la musicalización, y se podría recomendar como una de las películas que una persona no puede dejar de ver antes de morir.

El tema de Super Mario en guitarra

Crónicas de la fama repentina

“La tele es la religión: sistema proveedor de dinero y fama aún en la Argentina quebrada”


Golpeando las puertas de la TV es un libro escrito por el periodista Julián Gorodischer, quien actualmente trabaja como redactor en el diario Página 12 y que se especializa en temas de la televisión. Con este libro, el autor trata de demostrarle a los lectores las diferentes formas en que las personas se insertan de un día para el otro en un medio tan popular y tan consumido como es la televisión, sobre todo trata de fundamentar el porqué de las actitudes de cada uno de ellos.
Gorodischer se mete dentro de los grupos de los fans, de los postulantes a reality shows y de los aspirantes a pequeñas apariciones en diferentes programas – sin perder la piel del cronista pero siendo como uno de ellos –, a través de entrevistas que él hizo a importantes personalidades, como el conductor de televisión Daniel “Tota” Santillán o el actor Germán Kraus y a partir de un análisis minucioso de los hechos, Gorodischer intenta analizar cómo funciona el mecanismo por el cual la persona, como él la llama, “común” o “de barrio” que no tiene un roce con la vida de un famoso, repentinamente pasa a estar dentro de la TV.
Otra de las características que Gorodischer plantea en el libro es el tema de los ídolos; uno de los capítulos está titulado: “El ídolo mejora nuestro aspecto y nuestra personalidad”. Lo que él trata de explicar a través de su análisis es la capacidad que tiene una persona para imitar y hasta querer superar a su ídolo; “Copiar es un talento, imitar es una manera de estar en el mundo. El ídolo influye, mejora nuestro aspecto y nuestra personalidad”, dijo Gorodischer, haciendo referencia a la personalidad del que copia, que “hay que ser como ellos, imitarlos y calcarlos” para ser cada vez más parecidos al ídolo.
Muchas veces, dentro del libro, se mezcla la opinión del cronista con las anécdotas y visiones del público en general. Hay un alto nivel de empatía por parte de Julián, a tal punto que se mete con los entrevistados y participa, por ejemplo, de un club de fans de los Mambrú, salidos del reality show Popstars.
Gorodischer mira de una manera especial a la TV: la analiza, la critica, la enaltece y la destruye. Quiere demostrar que no solamente es un electrodoméstico que está en un hogar, sino que es algo común en la sociedad. “A todos los une un comienzo compartido: haber sido espectadores, mirar y admirar”, dijo el autor en un párrafo.
Todo esto es lo que trata de demostrar y fundamentar Julián Gorodischer en este libro: “¿Por qué esos miles golpean las puertas de la TV?”